#SomosPLECA | Julieta Vázquez | Una oportunidad para conocernos
Empezó a escribir desde niña, y no se resistió a la vocación. Hoy corrige para una editorial, escribe y da sus primeros pasos como editora.
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Empezó a escribir desde niña, y no se resistió a la vocación. Hoy corrige para una editorial, escribe y da sus primeros pasos como editora.
Básicamente, Silvia Focanti llegó a la corrección desde la traducción. Su recorrido profesional, siempre vinculado a las lenguas, es rico y diverso.
A veces, corregir un texto ajeno puede hacernos sentir el vértigo de entrar en la mente del autor. No digo un vértigo pánico, como Leonardo DiCaprio en El Origen, pero sí, creo, podemos advertir indicios sobre la vida de nuestro cliente: su formación, sus gustos, las vicisitudes de su vida, y bastante más. Esta información no surge de lo explícito del texto, sino de las correcciones que hacemos.
Traductora pública y correctora formada en el campo de las ciencias sociales, Ana Saladino encuentra estímulo intelectual y placer en todas y cada una de las facetas de la lengua.
La creciente demanda de un lenguaje que se perciba inclusivo pone de relieve la necesidad de profesionales de la corrección que, con sensibilidad, formación y entrenamiento, puedan responder al desafío que ella supone. Este curso analizará distintas alternativas textuales y paratextuales de inclusión de género, con el foco puesto en aquellas que resguarden la claridad de la comunicación.
Los títulos dicen que Nicolás Scheines es licenciado en Letras y periodista, pero él hace muchos años decidió definirse profesionalmente como «corrector de textos».
Josefina de Abelleyra disfruta de participar en el proceso de edición de una obra, embellecerla. Un texto bien escrito hace placentera la lectura. Si, además, pasa por el tamiz de la corrección, se vuelve único y provoca sensaciones que hacen trascender a su autor.
Al advertir el recelo que tienen los estudiantes en dar a conocer que su tesis fue corregida. Suponen que, además de su materia específica, deben saber todas las reglas de escritura y las normas. Este recelo es, en parte, una desvalorización de nuestro trabajo o, en cualquier caso, una mirada errónea hacia lo valioso de una corrección, aunque lo valoran, ciertamente.
Lo que parecía un defecto de perfeccionista, Dámaris Pettersson lo convirtió en una profesión. Aprende con cada tema nuevo que aparece para corregir y le interesa todo lo que pueda saber.
Nací en Paraná, Entre Ríos, el 5 de diciembre de 1966 y, a los dieciocho años, vine a Buenos Aires para estudiar Traductorado de Inglés. Cuando trabajaba en la editorial Grupo Zeta/Ediciones B, gracias a la traductora Márgara Averbach, me enteré de que existía la carrera de corrector, que cursé en la Fundación Litterae.